Escrito por Elisa Navarro
Directora Investor Property Management
En los tiempos que corren es difícil no oír comentarios derrotistas en cuanto al entorno profesional en el que nos desenvolvemos.
Falta de actividad, el desempleo, las dificultades de financiación, la ausencia de nuevos proyectos…
Sin embargo, no debemos dejarnos caer en ese limbo en el que “nada cambia porque nadie hace nada”. Tal vez no podamos cambiar las circunstancias que nos rodean, pero lo que sí podemos, y debemos hacer, es mirar el presente y el futuro con optimismo, creando oportunidades, e invitando a nuestros colaboradores a buscar retos donde nadie más los encuentra.
Nuestros clientes y colaboradores no quieren que les hablemos de crisis, ni de desempleo… para eso ya tienen su día a día. Necesitan soluciones, que les digamos que tenemos la respuesta a sus problemas, que actuemos sin dudas y les transmitamos confianza.
A poco que hagamos, mejoraremos lo que tenemos, y a poco que mejoremos, estaremos mejor posicionados, con mejores capacidades, más experimentados, y por lo tanto más cerca de conseguir nuestros objetivos. ¿A quién no le gustaría cambiar a mejor? …
Solemos quejarnos de la rutina, pues bien, ha llegado el momento de cambiarla.
Pero claro ¡qué vértigo cambiar! ¿y si fallamos?, ¿y si nos equivocamos? pues lo volvemos a intentar!!! Ese u otro reto. Los días están llenos de nuevos retos, en casa, en el trabajo, en la familia, entre los amigos. Aparecen por todas partes, sólo que no se ven a primera vista, o no se reconocen fácilmente. No necesitamos gafas especiales, ni lupas, ni bolas de cristal, sólo tenemos que estar atentos, receptivos, preparados, con los sentidos alerta, igual que si fuéramos exploradores abriendo nuevas rutas, o científicos probando nuevos ensayos.
Un reto es un objetivo difícil, un desafío a nuestro ingenio. Es, sin duda alguna, una oportunidad. Tal vez por eso me gusta trabajar en gestión, porque encuentro retos en cada paso que doy, con nuestros Clientes, nuestros colaboradores y nuestros equipos. Cada día es una nueva oportunidad de mejorar lo que nos rodea.
Ni yo soy Penélope, ni esto es la Guerra de Troya, ni pienso esperar 20 años el retorno de algún héroe que me devuelva la esperanza.
Yo no pienso perderme esta apasionante aventura… ¿y Tú?


Elisa Navarro 18/07/2011
Fijáos lo que acabo de leer en el periódico,:”Más que una crisis económica es una crisis de conciencia. Hemos negado la realidad y nos ha estallado en las narices. Estamos en crisis por ambición, por narcisismo. Hemos comprado con dinero que no teníamos cosas que no necesitábamos para impresionar a quienes no conocíamos o no nos caían bien, en un delirio colectivo que no se podía sostener. Lo bueno de esta crisis es que nos lleve a tomar conciencia de quién nos gobierna en lo privado y en lo público, y a reinventarnos, desde la formación, la innovación. Ponernos a llorar no sirve de nada porque mamá Estado no nos va a llenar la mano. Es el momento de asumir riesgos porque si nos quedamos en un rincón la crisis se repetirá”, dice Rovira.